Cerca de Córdoba, al pié de la sierra, existen las ruinas de lo que fue la maravilla del califato cordobés, Medina Azahara, la ciudad de Azahara. Dicen que la mandó contruir Aderramán III. Dicen que el nombre es el de su favorita, una princesa navarra con nombre de flor, la flor del naranjo. Dicen que ésta lloraba día tras día recordando montañas nevadas de su tierra. Dicen que el gran califa se desesperaba por el llanto de su amada. Dicen que mandó plantar toda la sierra cordobesa de almendros, para que en primavera Medina Azahara estuviera rodeada de montañas blancas. Dicen que Azahara nunca mas lloró.
Cuando te vea, amor mio, plantaré almendros para ti.